FORESA ejecuta tratamientos selvícolas para administraciones, empresas y propietarios forestales: 8.820 hectáreas en los últimos cinco años, con cuadrillas y maquinaria propias.
Desbroces, clareos, claras, resalveos y podas — las labores que reducen la carga de combustible, mejoran el estado del arbolado y ordenan el desarrollo de la masa. Trabajamos en esto desde 1985.
El desbroce forestal elimina el matorral y la vegetación arbustiva que compite con el arbolado y acumula combustible. Es el tratamiento que más superficie ocupa en nuestros contratos.
Ejecutamos limpieza y desbroce de montes por medios manuales y mecanizados. La elección no es de catálogo: depende de la pendiente, la pedregosidad y de lo que el terreno tolere. En parcelas accesibles trabajamos con desbrozadora sobre tractor. En alta pendiente o con afloramientos rocosos, con retroaraña y cabezal desbrozador — que es lo que permite tratar la ladera entera en lugar de dejar fuera el tramo difícil.
El desbroce puede plantearse como tratamiento preventivo contra incendios, como preparación previa a una repoblación o como mantenimiento de una masa establecida. La altura de corte, la intensidad y el destino de los restos cambian en cada caso.
El clareo forestal actúa sobre masas jóvenes —monte bravo o latizal— eliminando pies para reducir la densidad y concentrar el crecimiento en los mejores ejemplares. Las claras intervienen más tarde, sobre masas establecidas, y sí generan producto aprovechable.
En ambos casos ejecutamos siguiendo el señalamiento del técnico o de la dirección facultativa. El criterio no cambia: lo que importa es la masa que va a quedar en pie, no la que se saca.
El resalveo se aplica sobre monte bajo de rebollo, encina o quejigo. Se seleccionan los mejores brotes de cada cepa y se eliminan el resto, para convertir una masa densa y agotada en un monte con estructura y capacidad de crecimiento.
La entresaca extrae pies de forma selectiva sin abrir la masa, manteniendo la cubierta continua. Es el tratamiento habitual en montes con función protectora o en espacios con restricciones ambientales, donde no se puede intervenir de forma más agresiva.
Ejecutamos poda de árboles forestales en pie para mejorar la calidad de la madera, romper la continuidad vertical del combustible y facilitar el tránsito. La poda alta requiere personal formado específicamente y equipo de trabajo en altura.
En repoblaciones jóvenes la poda es una labor de calidad; en masas adultas junto a caminos o zonas de riesgo, una medida preventiva.
Todo tratamiento genera restos, y su gestión suele ser la partida que descuadra el presupuesto. Ejecutamos apilado, saca de madera y leñas, y recogida y eliminación de restos forestales.
Cuando el volumen lo justifica, trituramos o astillamos a pie de obra con maquinaria propia: una pretrituradora Hammel 750 de 350 CV, que procesa desde restos de poda hasta tocones, y una astilladora ERJO 9/80 de 450 CV sobre autocargador. Hacerlo en el monte reduce los viajes de transporte y convierte el resto en material aprovechable en lugar de en un coste de retirada.
No existe un tratamiento correcto en abstracto: depende del objetivo, del estado de la masa y de la normativa de cada comunidad autónoma. Estos cuatro casos concentran la mayor parte de los contratos que ejecutamos.
Cortar la continuidad horizontal y vertical del combustible. Se combina desbroce con poda baja y, si procede, clareo. Suele ir asociado a planes de prevención de incendios.
Concentrar el crecimiento y mejorar la calidad del arbolado. Clareos en masas jóvenes; claras y resalveos en masas más avanzadas.
El desbroce previo condiciona el éxito de la plantación posterior. Aquí el tratamiento no es un fin: es la primera fase de otra actuación.
Cuando la masa genera producto con valor, el tratamiento se diseña con criterio de saca desde el principio: accesos, apilado y transporte forman parte del proyecto, no se improvisan al final.
Los tratamientos selvícolas —también denominados tratamientos silviculturales— suelen combinarse. Un mismo pliego puede incluir desbroce, clareo y eliminación de restos como partidas independientes de una única actuación.
El riesgo de una obra forestal casi nunca está en el trabajo fácil: está en el tramo al que no se llega y en el plazo que depende de un tercero. Ejecutamos con estructura propia precisamente por eso.
Disponemos de retroarañas: excavadoras con patas de geometría variable y capacidad de vadeo de hasta dos metros. Se estabilizan en pendiente transversal, sobre roca o dentro de un cauce, donde una máquina de cadenas no puede posicionarse.
En la práctica esto significa que la superficie contratada se ejecuta entera, incluidos los tramos complicados. Tenemos taller propio para los acoples y adaptaciones que cada obra requiere.
El trabajo lo ejecutan cuadrillas fijas dirigidas por quince capataces titulados, con más de ochenta operarios especializados. La dirección técnica corre a cargo de ingenieros de montes, ingenieros agrícolas y técnicos forestales y del medio natural, con ocho jefes de obra y quince técnicos en oficina.
Son cuadrillas fijas, no personal por obra. Eso es lo que permite mantener el mismo criterio técnico en actuaciones simultáneas y dispersas, y lo que sostiene un compromiso de plazo.
Una superficie forestal tratada suele necesitar obra complementaria. Ejecutamos, dentro del mismo contrato o de forma independiente:
Estas partidas aparecen habitualmente en el mismo pliego de prescripciones técnicas que los tratamientos. Ejecutarlas con los mismos medios evita tener que coordinar dos contratistas sobre el mismo tajo, que es donde se pierden las semanas.
Trabajamos habitualmente para administraciones. Para actuaciones por debajo de los umbrales de contrato menor —15.000 € en servicios y 40.000 € en obras— elaboramos presupuesto directamente, sin licitación previa.
Para procedimientos abiertos aportamos la documentación de solvencia técnica y económica: certificaciones vigentes, relación de obra ejecutada y adscripción de medios personales y materiales.
Si estáis redactando un pliego y necesitáis contrastar una medición, un rendimiento o un plazo de ejecución, podemos aportar criterio antes de que salga a licitación. No cobramos por eso y no condiciona nada.
Ejecutamos como subcontrata para constructoras y empresas de servicios que han adjudicado obra con componente forestal y no disponen de medios propios.
La retroaraña y la maquinaria de trituración son las capacidades que con más frecuencia se nos solicitan.
Operamos con certificación ISO 45001 y cobertura de responsabilidad civil, requisitos habituales para acceder a obra ajena.
Visitamos la superficie y enviamos propuesta con mediciones y precio cerrado. Sin compromiso y sin coste. Si la actuación no nos parece viable o no somos la empresa adecuada, os lo decimos.
Enviamos certificados vigentes, relación de obra ejecutada y documentación de medios adscritos, en formato incorporable directamente al expediente.
Os pasamos actuaciones comparables en tipo de trabajo, superficie y provincia, con el contacto del organismo contratante cuando la obra es pública y podemos facilitarlo.